Cuando nos enteramos de semejante afirmación, de inmediato pensamos que era una broma, pero, qué va!resultó ser una sentencia de mal gusto.
Recientemente nos dimos a la tarea de sentirnos turistas para observar detalladamente aspectos fundamentales de la forma cómo es tratado y qué hace el visitante en Tunja.
Inicialmente preguntamos por la salida a Villa de Leyva y nos contestaron con el característico hummmsiga derecho hasta que encuentre el aviso; pero el anunciado aviso no apareció.
Posteriormente iniciamos la visita a algunos sitios de interés turístico y esto ocurrrió: Iglesia Santo Domingo, sin guía turístico; Iglesia San Franciso, cerrada; Santuario del Topo, sin guía; Iglesia Santa Bárbara, allí entramos a misa y en la homilía el párroco sólo habló de plata; La Pila del Mono, descuido absoluto; predomina el olor a orines; Museo Santa Clara, cerrado; Convento San Agustín, cerrado; Pozo de Donato, bonito, bien cuidado; Casa del fundador, el Policía nos sacó a la calle porque eran las 12:00 m y era hora de almuerzo; y Casa Juan de Vargas, no hay guía.
Como si fuera poco, el Puente de Boyacá está abandonado y sin visitantes. Qué decir del pobre Simón Bolívar en la plaza principal de Tunja? No extrañemos el día que nuestro Libertador aparezca con la mano tapándose la nariz, al percibir los olores que emana el llamadoceniceroi .
Y delos cojines del Zaque? A esos se los llevó el diablo.
En conclusión: será que en Tunja turista satisfecho trae más turistas?
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